Básicamente hay tres tipos de palabras: agudas, graves y esdrújulas (y sobreesdrújulas y sobresobreesdrújulas y chingatumadresdrújulas, pero todas esas entran en esta última categoría). Para diferenciarlas simplemente hay que encontrar la sílaba tónica de la palabra que buscamos escribir. Tomemos por ejemplo el caso de carácter contra caracter, utilizado ya antes en este tema. Ca-rác-ter tiene su sílaba tónica en la penúltima, la “rac”, mientras que la sílaba tónica en ca-rac-ter es la última, “ter”. Esto nos ayuda a diferenciar entre dos palabras cuyo significado es distinto, pero su ortografía es similar.
Ahora, eso no significa que todas las palabras siempre lleven tilde. Hay ciertas reglas elementares a seguir:
- Agudas: Se acentúan cuando la última sílaba es la tónica y la palabra termina en “ene”, “ese” o vocal.
acción: ac-ción ~ Termina en ene, por lo que se acentúa.
menester: me-nes-ter ~ Termina en una erre, por lo que no se acentúa.
- Graves: Se acentúan cuando la penúltima sílaba es la tónica y la palabra no termina en “ene”, “ese” o vocal.
lápiz: lá-piz ~ Termina en zeta, por lo que se acentúa.
escritorio: es-cri-to-rio ~ Termina en vocal, por lo que no se acentúa.
- Esdrújulas: Se acentúan siempre que la sílaba tónica es la antepenúltima. La regla aplica para palabras cuya sílaba tónica se encuentra incluso antes que la antepenúltima.
esdrújula: es-drú-ju-la ~ Se explica solito.
Hay otras reglas de acentuación, claro está. Tenemos acentos diacríticos (qué contra qué, cómo en vez de como, etcétera) y también están los hiatos, los cuales son acentuados para separar sílabas (día, por ejemplo, no es un diptongo; la tilde en la i nos indica que se tratan de dos sílabas). A eso súmale los adverbios (claramente, enérgicamente, etcétera), los cuales siguen las reglas de acentuación antes descritas a pesar de tener dos sílabas de bulto al final. Pero esa es una lección para otra clase.